Las peñas quinielístas funcionan desde hace mucho tiempo. Actualmente algunas de ellas lo hacen como una forma de inversión alternativa, con la ventaja añadida de su excelente tratamiento fiscal, ya que todas las cantidades procedentes de premios otorgados por el organismo de Loterías y Apuestas del Estado (L.A.E) están exentas de tributación (0%). Al no tributar los beneficios es una inversión cuyos rendimientos están libres de impuestos tanto el primer año como los siguientes.
Las grandes peñas no elaboran sus combinaciones con el corazón o la lógica, sino conforme a estudiados métodos matemáticos y sofisticados programas informáticos, dejando de lado el juego y planificando toda una política de inversión.
Según el L.A.E. el 16% del dinero invertido en las apuestas de fútbol proviene de grandes peñas. Estas obtienen el 85% de los premios y el 98% de los plenos. Por tanto es algo lógico jugar dentro de un grupo inversor serio y solvente, con experiencia y rentabilidad contrastada a lo largo de los años.
Las peñas con mejores resultados han acabado por convertirse en verdaderos grupos de inversión: profesionalizadas, y tan convencidas de su éxito que garantizan resultados, al menos, limitan las pérdidas que puede sufrir el "inversor".