En la quiniela no existe punto de inflexión entre la cantidad mínima o máxima de fijos, dobles o triples pronosticados, por eso es tan importante hacer una buena elección de los signos que vamos a escoger.
Es de vital importancia que basemos nuestro pronóstico en la cantidad de partidos ganados, empatados, perdidos por cada equipo o analicemos los signos resultados de partidos anteriores o temporadas pasadas. Se trata de realizar una suma de las probabilidades de los signos "1","X","2" de cada partido, valorar cada signo con una cifra del 0 al 100, teniendo en cuenta que la suma de los valores asignados al "1" a la "X" y al "2" de cada partido deben sumar 100 puntos.
Una vez analizados los resultados de las probabilidades de cada signo, seleccionar fijos y dobles. En caso de haber dos signos con el mismo valor en un partido cualquiera, el "1" debe prevalecer sobre los dos signos restantes y la "X" debe prevalecer sobre el "2".Esta formula de asignar el pronóstico no se aleja de la habitual, simplemente trata de asegurar el peso real de cada uno de los signos que se marcan.
Siguiendo esta misma teoría, pero aplicándola a la inversa, intercambiando algunos fijos y dobles, pronosticando a doble los partidos que contemplan los signos más valorados y pronosticar a fijo los partidos que deberían ser dobles. De esta forma, se podría acertar más de una sorpresa y por consiguiente los premios conseguidos serian más elevados que antes.